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Entre persecuciones, bloqueos y dudas: así marcha la campaña electoral en Venezuela

Entre persecuciones, bloqueos y dudas: así marcha la campaña electoral en Venezuela

Entre persecuciones, bloqueos y dudas: así marcha la campaña electoral en Venezuela

Entre persecuciones, bloqueos y dudas: así marcha la campaña electoral en Venezuela


Desde la Redacción Hasta que caiga la Tiranía.-

A menos de dos meses de las elecciones presidenciales en Venezuela y la incertidumbre crece. La oposición mayoritaria busca llegar al poder de la mano de Edmundo González Urrutia, Nicolás Maduro busca aferrarse al poder por un período más, mientras los cuestionamientos sobre la transparencia del proceso son mayores.

Venezuela ha sufrido la consolidación de una dictadura que controla todos los poderes del Estado -ejemplo claro es la intervención del miércoles del fiscal general, Tarek William Saab, donde acusó una persecución contra el régimen en el caso Ojeda- y los principales medios de comunicación. Antecedentes que ciernen las dudas que se esté ante un proceso electoral transparente.

La firma del Acuerdo de Barbados entre oficialismo y la oposición suponía esperanzas para la ciudadanía; tras intensas negociaciones, ambas partes pactaron la realización de comicios presidenciales libres con la presencia de observadores internacionales. Pasa el tiempo y las certezas más bien se han transformado en dudas y las acusaciones de prácticas antidemocráticas aumentado.

De acuerdo a la base oficial, un total de 21.620.705 personas están habilitadas para sufragar, de las cuales solo 69.211 están en el exterior. Una cifra ínfima tomando en cuenta que más de 6 millones de venezolanos han emigrado desde inicio de la crisis y no pudieron inscribirse en las sedes diplomáticas respectivas.

Una novela sin fin

Otro hecho reciente: la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de revocar la invitación a la Unión Europea (UE) para participar como observadora en las votaciones del 28 de julio, en respuesta a la “actitud hostil e irrespetuosa de este bloque” al ratificar sanciones contra 50 funcionarios chavistas.

Y aunque el CNE ha invitado a varias agrupaciones internacionales a presenciar las votaciones (como el Centro Carter, los Brics y la Unión Africana), estas harán una veeduría limitada, mientras que la UE pretendía desplegar una misión de observación profunda, como había sido acordado entre el régimen y la principal coalición opositora, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD).

Los gobiernos de Colombia y Brasil descartaron enviar veedores al proceso, lo cual se suma a la verdadera telenovela que fue para la PUD elegir a su candidato.

Inicialmente, la elegida era la exdiputada María Corina Machado, quien al arrasar en las primarias opositoras del año pasado se perfilaba como la única capaz de vencer a Maduro. Pero, la decisión de la Contraloría de inhabilitarla para ejercer funciones públicas durante 15 años sepultó todo.

No se hicieron esperar los llamados internacionales a permitir la participación de Machado -incluso mandatarios más cercanos a Maduro, como Gustavo Petro o Lula da Silva. Las autoridades venezolanas se mantuvieron firmes. Con ese matiz, el principal bloque opositor designó a la docente Corina Yoris como su candidata. Las trabas siguieron: de acuerdo con el antichavismo, nunca pudieron inscribir a su abanderada.

Apareció el plan C. Tras los fracasos para inscribir a Machado y Yoris, la PUD anunció su apoyo a Edmundo González Urrutia, un ex embajador alejado de la política dura. Ahora es la carta de la oposición para destronar a Maduro, en unas elecciones a las que se aceptaron en total 10 candidatos, la mayoría del “visto bueno” del régimen.

Acción y reacción

La oposición se mantiene firme en su campaña. María Corina Machado ha realizado un papel fundamental: imposibilitada de viajar por aire por las autoridades, la exdiputada ha recorrido Venezuela en automóvil para participar en actos políticos. Está consciente que la única forma de vencer es dejando en claro que González es su candidato.

Y el régimen ha respondido. Cada vez que Machado anuncia un acto, el chavismo realiza concentraciones el mismo día, en el mismo sitio y justo a la misma hora. En mayo, la dirigente anunció visitas a los estados Trujillo, Apure, Amazonas, Aragua y Lara, tras lo cual el chavismo comunicó que celebraría actos proselitistas en estos lugares.

La corte de Maduro -liderada por el número dos del chavismo, Diosdado Cabello- no se da por aludida y completa cada actividad repitiendo discursos en los que descalifican a González Urrutia y culpan a la oposición por la crisis del país.

Un reportaje de la AFP reveló que las autoridades venezolanas han clausurado hoteles y restaurantes en los que ha estado Machado durante su viaje de campaña, mientras que los locales adyacentes permanecen abiertos.

Problemas y concentración

En el tablero político aún quedan cartas sin revelar que podrían cambiar el juego, como la demanda introducida ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) contra la tarjeta electoral de la coalición opositora que respalda a González Urrutia, el símbolo partidista que ha recibido más votos en la historia de las elecciones venezolanas.

Si la Corte falla a favor del demandante -el ex candidato presidencial Luis Ratti, quien durante años militó en el chavismo- se vería afectada la candidatura de la PUD, pues los electores no podrán votar por la tarjeta unitaria, sino por la de otros dos partidos que respaldan al opositor, pero que no son tan reconocibles. Macabra estrategia develada por el dirigente César Pérez Vivas.

Mientras, el chavismo realiza diversas concentraciones de respaldo a Maduro en todas las regiones del país, el mandatario se ha presentado solo en algunas o dirigido saludos telefónicos a otros lugares, siempre con la difusión del canal estatal VTV, con escenarios con poca asistencia. Trabajadores públicos han denunciado que son obligados a asistir.

El control de los medios suma otro factor: los canales estatales siguen a cada minuto las actividades del mandatario y los actos a su favor. Aún más: el medio TVES transmite todas las semanas “Factor M”, programa de talentos que busca un jingle para la campaña de Maduro. Episodios que rayan en lo risible y malgasto de recursos.

Mientras, todavía no hay señales de que los medios organicen debates entre los candidatos, algo que reclaman abanderados opositores. Así, prosigue esta atípica campaña, la más accidentada y corta, pero que el tiempo más corre a favor de la oposición, al contrario de lo que supuso los secuaces de la dictadura.